Muchas organizaciones implantan sistemas de compliance sin una verdadera adaptación a sus riesgos reales, lo que reduce considerablemente su eficacia. Entre los errores más frecuentes se encuentran la falta de evaluación específica de riesgos penales, la ausencia de formación interna, controles insuficientes o canales de denuncia ineficaces. También es habitual encontrar modelos desactualizados que no evolucionan junto con la actividad de la empresa. Evitar estos fallos es fundamental para garantizar un sistema sólido, operativo y alineado con las exigencias legales y regulatorias actuales.



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